La tragedia del Madrid Arena ha hecho saltar alarmas entre las autoridades, las familias y los propios jóvenes que han podido comprobar la peligrosidad de determinadas actividades lúdicas que se entendían como seguras o, al menos, con menor peligro del que se ha demostrado.
De repente las autoridades comienzan a moverse, le ven las orejas al lobo y ahora toman medidas en caliente de dudosa eficacia; Está bien no repetir esos eventos en lugares públicos, no cabe duda, pero se van a autorizar en lugares de propiedad privada.. ¿eso evita que se pueda producir otra catástrofe ?.