25 de noviembre de 2010

¿ Ali babá y.................... ?

Veamos:
Resulta que nuestro ínclito Presidente del Gobierno, a la sazón el Sr. Rodríguez Zapatero ha decidido, parece ser que en uno de sus éxtasis místicos, que la solución de la crisis - ¿ que crisis ? - que nos afecta pasa por convocar una reunión de gentiles hombres en su palacete de la Moncloa.
Resulta curioso el número, treinta, no 25 o 50, no 28 ni 36, 30, 30 grandes empresarios españoles; esperemos que algún día nos informen de porque esta cifra tan insulsa y poco corriente, creo que para ser mas críptico debería haber citado a 40 Grandes Empresarios, así nos daría el chiste del año hecho... ni para estas cosas del sentido del humor nos sirve el morador de la Moncloa.
Pero mas allá de un número mas o menos usual, lo que resulta mas curioso es el porque en este momento el Presidente decide reunir a la flor y nata del empresariado, y no solo porque dedice reunirlos, sino, mas curioso aún, ¿ porque decide que se reunan con él, o él con ellos ?
Atravesamos momentos dificiles, tasa de paro por encima de la media de la UE, aumento galopante del déficit público, aumento del diferencial de deuda respecto de Alemania, reciente intervención irlandesa, caída a plomo del Ibex 35, de la bolsa, descrédito de la clase política, un gobierno en encefalograma plano que no inspira confianza a nadie.... vamos, que estamos para que no nos mire nadie, porque por lo visto ya nos han mirado todos los tuertos de Europa.
Ante una situación como esta, a la que le quedan tres cuartos de hora para ser extrema, el Presidente, que no movió un dedo cuando todo el mundo hablaba de crisis y el solo de recesión, se plantea sentar a la mesa a los grandes gurus financieros del país, banqueros, constructores, industriales.... supongo que con la confianza de que le digan " Joder, José Luis, que vamos bien, que tu sigue así que nosotros te apoyamos "
No dudo que estos 25 empresarios tienen en sus manos miles de contratos de trabajo, ofrecen al Estado, nada desinteresadamente, sus aportaciones el I.Sdes., pueden mover la economía de la forma que lo estimen conveniente.. vamos, que a corto, medio y largo plazo da igual lo que el Gobierno quiera hacer, que como estos señores se planten, no se mueve un papel en la oficina de empleo.
Pero quizás lo que el Sr. Zapatero no sabe es que la suma conjunta de empleados de estos señores no es superior a la suma total de empleados de nuestros Autonomos, ni tan siquiera superior a la de nuestras PYMES, por lo que la reunión de sostiene con alfileres. Citar a las grandes firmas y dejar desamparados a los que realmente forman el tejido empresarial de España es abofetear a los auténticos generadores de empleo. Estadísticas del BE demuestran que el costo para el Estado de un nuevo puesto de trabajo en la gran empresa es 12 veces superior al costo que supone la creación de un nuevo empleo en la pequeña empresa o los autónomos.
Entonces ¿ para que esta reunión ?, ¿ para la foto ? ¿ para llorar al gran capital ? ¿ para congraciar se con la banca y la industria ?...
Resulta paradójico que el gran Gobierno de España, aquel que hablaba de pleno empleo, de no reducir los beneficios sociales, aquel que hablaba de que pagasen mas los que mas tuviesen, al final acaba mendigando al capital lo que por honradez y sapiencia no sabe ofrecer al país, trabajo y dinero en la calle.
Reunirse a día de hoy con la banca, principal culpable de la falta de financiación de los pequeños empresarios es cuando menos hacer un ejercicio de estupidez política, máxime después de haber avalado millones en créditos para salvar bancos y que estos mismo bancos estén gastando ese dinero avalado en la compra de deuda publica.. ¿ como se come eso ?, claro que hay que entender que nuestro Presidente no sabe de economía, vamos, ni de economía ni de casi ninguna otra materia.
Pero no queda la cosa aquí, el Presidente se va a sentar con los presidentes de Telefónica, Gas Natural, Cepsa... ¿ no son esas empresas las que en plena crisis aumentan indiscriminadamente el precio de sus bienes comercializados ?.
Resulta extravagante que en medio de una crisis de este tamaño las empresas grandes, los grandes capitales españoles están ganando mas que en épocas de bonanza, ¿ casualidad o es que la política del Gobierno "socialista" es tan imperfecta que produce estos desajustes perversos en el mercado ?
Creo que lo único que sacaremos en claro el Sábado es que hay una foto muy chula, que Zapatero venderá que es un líder, que las grandes empresas no dirán nada al salir de la reunión y que, a buen seguro, conseguirán del Presidente lo que necesitan, mas dinero, mejores condiciones para el despido, menos cortapisas empresariales... en fin, que al final nosotros, los consumidores seguiremos jodidos.


La lista de los "elegidos para la gloria"
- José Manuel Entrecanales, Acciona
- Florentino Pérez, ACS
- Francisco Javier García, Anfac
- Emilio Botín, Santander
- Ángel Carlos Ron, Banco Popular
- Francisco González, BBVA
- Rodrigo Rato, Caja Madrid
- Dominique de Riberolles, Cepsa
- Isidoro Álvarez, El Corte Inglés
- Antonio Hernández, Ebro Foods
- Borja Prado, Endesa
- Baldomero Falcones, FCC
- Jorge Calvet, Gamesa
- Salvador Gabarró, Gas Natural
- Víctor Grifols, Grifols
- Rafael del Pino, Ferrorvial
- José María Aldecoa, Grupo Mondragón
- Ignacio Sánchez Galán, Iberdrola
- Antonio Vázquez, Iberia
- Amancio Ortega, Inditex
- Isidro Fainé, La Caixa
- José Manuel Martínez, Mapfre
- Juan Roig, Mercadona
- Juan Miguel Villar Mir, OHL
- Antonio Brufau, Repsol
- Luis Fernando del Rivero, Sacyr
- Sebastián Escarrer, Sol Meliá
- Alejandro Echevarría, Telecinco
- César Alierta, Telefónica

22 de noviembre de 2010

Discurso Proclamacion Juan Carlos I

Discurso de Proclamación de Don Juan Carlos I como Rey, 22-11-1975

En esta hora cargada de emoción y esperanza, llena de dolor por los acontecimientos que acabamos de vivir, asumo la Corona del Reino con pleno sentido de mi responsabilidad ante el pueblo español y de la honrosa obligación que para mí implica el cumplimiento de las Leyes y el respeto de una tradición centenaria que ahora coinciden en el Trono.

Como Rey de España, título que me confieren la tradición histórica, las Leyes Fundamentales del reino y el mandato legítimo de los españoles, me honro en dirigiros el primer mensaje de la Corona, que brota de lo más profundo de mi corazón.

Una figura excepcional entra en la Historia. El nombre de Francisco Franco será ya un jalón del acontecer español y un hito al que será imposible dejar de referirse para entender la clave de nuestra vida política contemporánea. Con respeto y gratitud quiero recordar la figura de quien durante tantos años asumió la pesada responsabilidad de conducir la gobernación del Estado. Su recuerdo constituirá para mí una exigencia de comportamiento y de lealtad para con las funciones que asumo al servicio de la Patria. Es de pueblos grandes y nobles el saber recordar a quienes dedicaron su vida al servicio de un ideal. España nunca podrá olvidar a quien, como soldado y estadista, ha consagrado toda la existencia a su servicio.

Yo sé bien que los españoles comprenden mis sentimientos en estos momentos. Pero el cumplimiento del deber está por encima de cualquier otra circunstancia. Esta norma me la enseñó mi padre desde niño, y ha sido una constante de mi familia, que ha querido servir a España con todas sus fuerzas.

Hoy comienza una nueva etapa de la Historia de España. Esta etapa, que hemos de recorrer juntos, se inicia en la paz, el trabajo y la prosperidad, fruto del esfuerzo común y de la delicada voluntad colectiva. La Monarquía será fiel guardián de esa herencia, y procurará en todo momento mantener la más estrecha relación con el pueblo.

La Institución que personifico integra a todos los españoles, y hoy, en esta hora tan transcendental, os convoco porque a todos nos incumbe por igual el deber de servir a España. Que todos entiendan con generosidad y altura de miras que nuestro futuro se basará en un efectivo consenso de concordia nacional.

El Rey es el primer español obligado a cumplir con su deber y con estos propósitos. En este momento decisivo de mi vida afirmo solemnemente que todo mi tiempo y todas las acciones de mi voluntad estarán dirigidos a cumplir con mi deber.

Pido a Dios su ayuda para acertar siempre en las difíciles decisiones que, sin duda, el destino alzará ante nosotros. Con su gracia y con el ejemplo de tantos predecesores que unificaron, pacificaron y engrandecieron a todos los pueblos de España, deseo ser capaz de actuar como moderador, como guardián del sistema constitucional y como promotor de la justicia. Que nadie tema que su causa sea olvidada; que nadie espere una ventaja o un privilegio. Juntos podremos hacerlo todo si a todos damos su justa oportunidad. Guardaré y haré guardar las Leyes, teniendo por norte la justicia y sabiendo que el servicio del pueblo es el fin que justifica toda mi función.

Soy plenamente consciente de que un gran pueblo como el nuestro, en pleno período de desarrollo cultural, de cambio generacional y de crecimiento material, pide perfeccionamientos profundos. Escuchar, canalizar y estimular estas demandas es para mí un deber que acepto con decisión.

La Patria es una empresa colectiva que a todos compete; su fortaleza y su grandeza deben de apoyarse, por ello, en la voluntad manifiesta de cuantos la integramos. Pero las naciones más grandes y prósperas, donde el orden, la libertad y la justicia han resplandecido mejor, son aquellas que más profundamente han sabido respetar su propia Historia.

La justicia es el supuesto para la libertad con dignidad, con prosperidad y con grandeza. Insistamos en la construcción de un orden justo, un orden donde tanto la actividad pública como la privada se hallen bajo la salvaguardia jurisdiccional.

Un orden justo, igual para todos, permite reconocer dentro de la unidad del Reino y del Estado las peculiaridades regionales como expresión de la diversidad de pueblos que constituyen la sagrada realidad de España. El Rey quiere serlo de todos a un tiempo y de cada uno en su cultura, en su historia y en su tradición.

Al servicio de esa gran comunidad que es España debemos de estar: la Corona, los Ejércitos de la nación, los organismos del Estado, el mundo del trabajo, los empresarios, los profesionales, las instituciones privadas y todos los ciudadanos, constituyendo en su conjunto un firme entramado de deberes y derechos. Sólo así podremos sentirnos fuertes y libres al mismo tiempo.

Esta hora dinámica y cambiante exige una capacidad creadora para integrar en objetivos comunes las distintas y deseables opiniones que dan riqueza y variedad a este pueblo español, que, lleno de cualidades, se entrega generoso cuando se le convoca a una tarea realista y ambiciosa.

La Corona entiende como un deber el reconocimiento y la tutela de los valores del espíritu.

Como primer soldado de la nación, me dedicaré con ahínco a que las Fuerzas Armadas de España, ejemplo de patriotismo y disciplina, tengan la eficacia y la potencia que requiere nuestro pueblo.

El mundo del pensamiento, de las ciencias y de las letras, de las artes, y de la técnica, tienen hoy, como siempre, una gran responsabilidad de compromiso con la sociedad. Esta sociedad en desarrollo que busca nuevas soluciones, está más necesitada que nunca de orientación. En tarea tan alta, mi apoyo y estímulo no han de faltar.

La Corona entiende también como deber fundamental el reconocimiento de los derechos sociales y económicos, cuyo fin es asegurar a todos los españoles las condiciones de carácter material que les permitan el efectivo ejercicio de todas sus libertades.

Por lo tanto, hoy queremos proclamar que no queremos ni un español sin trabajo ni un trabajo que no permita a quien lo ejerce mantener con dignidad su vida personal y familiar, con acceso a los bienes de la cultura y de la economía para él y para sus hijos.

Una sociedad libre y moderna requiere la participación de todos en los foros de decisión, en los medios de información, en los diversos niveles educativos y en el control de la riqueza nacional. Hacer cada día más cierta y eficaz esa participación debe ser una empresa comunitaria y una tarea de gobierno.

El Rey, que es y se siente profundamente católico, expresa su más respetuosa consideración para la Iglesia. La doctrina católica, singularmente enraizada en nuestro pueblo, conforta a los católicos con la luz de su magisterio. El respeto a la dignidad de la persona que supone el principio de libertad religiosa es un elemento esencial para la armoniosa convivencia de nuestra sociedad.

Confío plenamente en las virtudes de la familia española, la primera educadora, y que siempre ha sido la célula firme y renovadora de la sociedad. Estoy también seguro de que nuestro futuro es prometedor, porque tengo pruebas de las cualidades de las nuevas generaciones.

Me es muy grato en estos momentos expresar mi reconocimiento a cuantos enviados de otras naciones han asistido a esta ceremonia. La Monarquía española, depositaria de una tradición universalista centenaria, envía a todos los pueblos su deseo de paz y entendimiento, con respeto siempre para las peculiaridades nacionales y los intereses políticos con los que todo pueblo tiene derecho a organizarse de acuerdo con su propia idiosincrasia.

España es el núcleo originario de una gran familia de pueblos hermanos. Cuanto suponga potenciar la comunidad de intereses, el intercambio de ideales y la cooperación mutua es un interés común que debe ser estimulado.

La idea de Europa sería incompleta sin una referencia a la presencia del hombre español y sin una consideración del hacer de muchos de mis predecesores. Europa deberá contar con España y los españoles somos europeos. Que ambas partes así lo entiendan y que todos extraigamos las consecuencias que se derivan, es una necesidad del momento.

No sería fiel a la tradición de mi sangre si ahora no recordase que durante generaciones los españoles hemos luchado por restaurar la integridad territorial de nuestro solar patrio. El Rey asume este objetivo con la más plena de las convicciones.

Señores consejeros del Reino, señores procuradores, al dirigirme como Rey, desde estas Cortes, al pueblo español, pido a Dios ayuda para todos. Os prometo firmeza y prudencia. Confío en que todos sabremos cumplir la misión en la que estamos comprometidos.

Si todos permanecemos unidos, habremos ganado el futuro.

¡VIVA ESPAÑA!.