El precio de la frivolidad
Ignacio Camacho, ABC, 19/7/12
El frívolo amotinamiento de las autonomías contra el ajuste es un modo de llamar a gritos a la troika de intervención
NADIE sabe a ciencia cierta si España va a ser intervenida pero hay momentos en que ciertamente parece estarlo mereciendo. Con el descalzaperros autonómico, agravado por el amotinamiento contra el déficit y la resistencia a los recortes, estamos llamando a gritos a la troika. Y por si no se enteran en Bruselas, o no se quieren dar por aludidos —al final eso del rescate es un coñazo y, sobre todo, un desembolso de lo más incómodo—, no paramos de dar argumentos: los nueve mil liberados sindicales, el lío de las participaciones preferentes, las subvenciones energéticas, la mora creciente de los bancos, el goteo titubeante de medidas y contramedidas del Gobierno. ¿Pero cómo demonios se va a fiar nadie de un país que es un cachondeo?



