15 de diciembre de 2010

MONCLOA PALACE (2)... jajaja

DE LA VEGA AUN MAS FEA..


MINISTRO DE SECUESTROS


AND THE ZAPATERO GOES TO...


HASTA LA DERROTA SIEMPRE


HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE


DAME UN LEURO, SARKOSY

MONCLOA PALACE (1)... jajajja

ZAPATERO EN 3D


MINISTRA CACHONDA


ADIOS MARIA TERESA


ZP MENSAJERO DEL FUTURO


OBAMA ME PONE


NO SIN MIS HIJAS

14 de diciembre de 2010

NO ES UN CHISTE DE GANDIA, AUNQUE LO PAREZCA

Pongámonos en antecedentes: en un TAC para diagnosticar un quiste en el seno maxilofacial al enfermo le descubren una mancha en la arteria cerebral; como tiene antecedentes familiares de aneurismas en ese lugar, se le indica que debe someterse a una angiografía, tras ello, tres meses después es citado para darle los resultados.
La consulta transcurre así:

Paciente: Buenos Días
Doctor: Buenos días, siéntese.
Do.- Vamos a ver, ¿ que tal se encuentra ?
Pa.- Bien, me encuentro bien.
Do.- Verá, no hemos podido localizar su expediente, pero no hay problema por ello.
¿ ha sufrido algún otro episodio ?
Pa.- ¿ Episodio de qué, doctor ?, nunca he sufrido episodios.
Doctor mira ordenador y pone cara de !! ufff, metí la pata !!
Do.- Pero a usted le han hecho una angiografía cerebral...
Pa.- Si, salio una mancha en un TAC y como tengo antecedentes familiares, usted me recomendó esa prueba..
Do.- Bien, bien...
Doctor remira la pantalla del ordenador y mira a la enfermera, mira al paciente, la enfermera mira al paciente, el paciente al doctor....
Do.- ¿ le dijeron algo tras la angiografía ?
Pa.- Si, me dijo el cirujano que no había encontrado ningún aneurisma.
Do.- Muy bien, muy bien - la cara del doctor se relaja - Entonces, si mi colega le ha indicado que no hay aneurisma y tres meses después está usted aquí con tan buena cara... debemos concluir que usted no está enfermo ( aquí la cara del doctor raya el delirio, acaba de descubrir la penicilina )
Pa.- No se, el profesional es usted...
La enfermera, en un gesto curioso se da media vuelta, no puede aguantar la sonrisa que dice " chaval, te la están colando, sin expediente no se puede diagnosticar..."
Do.- Mire, para que usted no se lleve la equivocada impresión de que no nos preocupamos de su salud, voy a indicar que dentro de un año pase una revisión, le citarán por carta.
Pa.- Doctor, ¿ una revisión de que ?
Do.- Del aneurisma, claro, del aneurisma.
El doctor mira la pantalla, mira al paciente, la enfermera no se atreve a volverse..
Pa.- Pero doctor, si me ha dicho que no tengo nada...
Do.- Pero es mejor prevenir que curar, ¿ no cree ?
Pa.- ¿ entonces... me harán otro cateterismo el año que viene ?
Do.- Noooo, no hombre, sera una revisión con pruebas diagnósticas
Pa.- ¿ y el cateterismo que es ?
Do.- Una prueba diagnóstica ( aquí el doctor se queda con cara confundida, la enfermera sale de la sala, se supone que a descojonarse sin que se le vea )
Pa.- Ahh, vale ( aquí el paciente tiene cara de " no entiendo nada " )
Do.- pues nada, nos vemos dentro de un año... ahhh, mire, lo único que hemos recuperado de su expediente son las pegatinas, si hace el favor de llevárselas...
Pa.- ¿ y yo para que quiero esto ?
Do.- No, para nada, pero mejor se las lleva, no vaya a ser que se traspapelen y etiqueten erróneamente otro expediente..

El paciente sale de la sala con la sensación de que se la han metido doblada, se cruza con la enfermera que tiene una sonrisa en la cara, esa sonrisa que dice " chaval, que estómago tienes, como te la has comido sin rechistar "

Esto ha pasado hace menos de dos horas, unidad de neuro-cirugía de Sevilla, el paciente se llama Nicolás Contreras, el que suscribe....

10 de diciembre de 2010

CLASES MEDIAS ( Pérez Reverte )

Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desaparecido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muertes súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable , aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cartel pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.

En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas después de un combate sangriento . Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida . Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.

Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas, que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas, lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos , la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia . Haber presenciado tanta angustia diaria , la ausencia de clientes , el miedo a que tal o cual crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños..

Eso es lo peor, a mi juicio... Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas tanta gente con ideas y fuerza, que arriesgó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron , y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben . De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate . Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina . Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros , donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos . A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa . Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos . En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola