25 de julio de 2014

Santo tomé y la batalla de Baecula - 208 a.C.







Por lo que me toca de muy cerca, Santo Tomé es la tierra de mi familia materna y allí llevo desde que era un lactante veraneando año tras año, reproducto integro este artículo del diario ABC donde se detalla el descubrimiento de que la famosa batalla en la cual el Imperio Romano con Escipión el Africano al mando derrotó a las tropas cartaginesas de Asdrúbal Barca, dando fin a l primacía del imperio Cartaginés en la zona.

El artículo orignal se puede leer en   SANTO TOME Y LA BATALLA DE BAECULA


Bailén, el pueblo que plantó cara al ejército de Napoleón, pasó a la historia por ser el primero en resistir a la invasión francesa. Ahora se encuentra de nuevo en pie de guerra para que no les arrebaten una parte de su pasado: la batalla de Baecula. Tradicionalmente se ha ubicado en el entorno de esta ciudad jienense, pero desde 2004 diversos estudios la sitúan en Santo Tomé, a unos 60 km. Esta contienda, que data del 208 a.C., ahora se libra en los despachos. Los mismos en los que se firman los acuerdos turísticos que se han asentado, según un sector crítico de los bailenenses, sobre una premisa falsa. 

La batalla de Baecula se encuadra dentro de la segunda Guerra Púnica, en la que se enfrentaron el Imperio Romano –a las órdenes de Escipión el Africano– y el Imperio Cartaginés, dirigido por Asdrúbal Barca. Tras el combate, los cartagineses perdieron el control de la cabecera del Guadalquivir, por lo que se suele indicar que este fue el principio del fin de Cartago.

El enfrentamiento Roma-Cartago

Corría el año 264 a. C. El imperio púnico-cartaginés se había ido configurando desde el siglo X y IX al norte de la actual Túnez y las islas del Mediterráneo. Era una de las dos grandes potencias de la época y vivía del comercio. Sus fuerzas navales eran las más potentes del momento, pero su ejército permanente en tierra no lo era tanto. Tenía vocación comercial más que conquistadora y, por ello, no necesitaba grandes contingentes de soldados. Mientras tanto, la República de Roma se encontraba en plena expansión y ya controlaba la Península Itálica. Su armada era menos numerosa y apenas contaba con experiencia, pero sus legiones estaba bien entrenadas y equipadas, con una importante trayectoria militar tras los dos siglos que precedieron la conquista de los territorios italianos; este sí era el ejército más poderoso de la época. Tan pronto como estuvo asentado en Italia, comenzó su expansión hacia el norte y el sur: inevitablemente se encontraron frente a frente los dos grandes imperios del momento. Las guerras, que confrontaron a Roma y Cartago durante 118 años –interrumpidos– acababan de empezar. Solo podía quedar uno, y fue Roma.
«Sucesivos tratados comerciales no lograron atemperar el creciente antagonismo de los colosos, que desembocó, primero, en guerra fría y, después, en guerra caliente: la Primera Guerra Púnica», apunta Juan Eslava Galán en su libro "Historia de España contada para escépticos". El autor señala su admiración por los romanos, capaces de improvisar una escuadra de guerra copiando una nave enemiga que encontraron varada en una playa. Y que encima, vencieran en algunas batallas navales para terminar haciéndose con la victoria. La primera Guerra Púnica se desarrolló entre el año 264 y el 241 a. C. Cartago perdió y se vio obligado a ceder Sicilia y Cerdeña además de compensar al imperio con cuantiosas indemnizaciones.

«La fuerte indemnización de guerra que Roma había impuesto a los cartagineses y las pérdidas económicas y humanas llevó a Cartago a fijarse en las tierras del occidente, en las que la Península Ibérica se convirtió en el principal punto de referencia», señala Juan José Palao, profesor del departamento de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología de la Universidad de Salamanca. Así, Amílcar Barca desembarca en Cádiz y, tras siete años, consigue dominar a los indígenas de la zona. Sus hijos continúan su misión una vez muerto su progenitor. «Carthago Nova (la actual Cartagena) rápidamente se convirtió en la principal base cartaginesa en el Mediterráneo occidental», apunta Palao.
Aníbal Barca, hijo de Amílcar

Después de que Asdrúbal fuera asesinado, su hermano Aníbal quedó al mando del imperio cartaginés en la Península Ibérica. Tras conquistar Sagunto, el imperio romano vuelve a declararle la guerra a los cartagineses. Es el comienzo de la segunda Guerra Púnica, que se desarrolla entre los años 218 y 201 a.C. Ambos imperios llevaban años preparándose ante lo que parecía inevitable. «Cartago quería la revancha, y Roma estaba preocupada por el rearme de su rival y la pujanza que había alcanzado», señala Eslava Galán. Asdrúbal inicia su ofensiva en Italia, con gloriosas y estudiadas batallas como la de Cannas. Pero el imperio romano le devuelve el golpe en la Península Ibérica, su punto débil.

En este contexto de la Segunda Guerra Púnica se desarrolla la batalla de Baecula, en el año 208 a.C. El ejército cartaginés obedecía a las órdenes de Asdrúbal. El romano, a las de Publio Cornelio Escipión el Africano, el primer enfrentamiento a gran escala de este último tras quedar al mando de su ejército en los territorios hispanos.

La batalla de Baecula supone un hito «importantísimo» en el desarrollo de la contienda, «ya que el control de la cabecera del Guadalquivir constituía la puerta de acceso a todo el valle y el control de los recursos metalíferos. La victoria romana en este enclave permitió la penetración de estas tropas en unos territorios que hasta entonces habían controlado los cartagineses», señala Palao. Para el profesor, Baecula constituye otra prueba más del genio militar de Escipión, capaz de derrotar a un ejército superior en número y ubicado de forma ventajosa en el terreno. «Gracias a una maniobra envolvente del general romano, consiguió neutralizar al ejército cartaginés y apoderarse del campamento de Asdrúbal. Se iniciaba así la pérdida del dominio púnico en territorios peninsulares», señala Palao, que sentencia: «Si la pérdida de Carthago Nova fue un duro revés para los cartagineses, Baecula significó el principio del fin del dominio cartaginés».

La ubicación tradicional

Los principales estudiosos, tanto nacionales como internacionales han ubicado siempre Baecula en un entorno cercano a la actual ciudad de Bailén (Jaén), pero el debate cambió cuando Arturo Ruiz, director del Centro Andaluz de Arqueoligia Ibérica (CAAI) y catedrático de la Universidad de Jaén, hizo públicos los datos de un estudio que aún se encuentra escribiendo: "La batalla de Baecula tuvo lugar en Santo Tomé". Grandes Titulares llenaron entonces las páginas de muchos medios, sobre todo regionales pero también locales. No era para menos: la noticia cambiaba más de dos milenioshistoria.

Diez años después, los bailenenses no dan por perdida «su batalla» y se encuentran también en pie de guerra, esta vez ante la Diputación de Jaén, suplicando medios económicos para que se lleve a cabo en la zona un estudio similar al que realizó el profesor Ruiz en Santo Tomé. «Reivindicamos que se dote a Bailén de los mismos medios con que se dotó en su momento a Santo Tomé para realizar un estudio. En Bailén sí existe sustrato arqueológico de época íbera, algo que niega Ruiz, por lo que es necesario investigar también esta zona», defiende Juan Soriano, presidente del Instituto de Estudios Bailenenses (IEB). Pero, ¿qué propone Ruiz? ¿Por qué ha causado tanta polémica en un pueblo que «ya tiene otra batalla»? ¿Cómo se ha instuticionalizado tan rápido? ¿Qué otras voces pelean por hacerse oír frente a los «grandes gritos»?

Giro en la historia

El profesor Arturo Ruiz, junto al equipo que él dirige en el CAAI se embarca en 2002 en el proyecto de investigación que tenía como fin «comprobar si lo que se había dicho de manera tradicional coincidía arqueológicamente con la realidad», señala a Abc.es el profesor. «Hicimos una primera prospección en el sitio que tradicionalmente se había ubicado Baecula, con resultado negativo. A partir de los historiadores clásicos Polibio y Tito Livio calculamos el movimiento que habían hecho por la noche», apunta. Lo novedoso del estudio, más allá del resultado, es su método arqueológico: «Se van registrando sobre un terreno cuadriculado de 450 hectáreas todo el material que aparece, mediante gps y se pueden interrelacionar los objetos, incluso contrastarlos con las fuentes y aclarar cuestiones que no quedaron definidas».
«El gran éxito del modelo es, no tanto el hallazgo del lugar de la batalla, sino que es aplicable a otros sitios; lo estamos desarrollando ya en Italia y presentaremos un proyecto sobre Metauro, la batalla donde muere Asdrúbal Barca. También trabajamos para reproducir la batalla de Zama, la última, que enfrenta a Aníbal con Escipión», comenta el profesor.
Sandalias romanas

El movimiento del ejército está reconstruido en base a las tachuelas que iban perdiendo los legionarios, ahora recolectadas. «También hemos localizado el lugar del campamento de Asdrúbal y se han excavado las fosas de amortización», apunta. Los resultados de su estudio, que avalan la tesis «reconocida ya mundialmente», en palabras de Ruiz, son los siguientes: 6000 piezas de metal sin contar las cerámicas, de las que 2400 son del momento de la batalla. «Son los restos materiales los que nos dicen que en el año 208 a.C. allí hubo una contienda, y que sigue las trazas de lo que propusieron los historiadores romanos clásicos. Se trata de confirmar lo que dicen las fuentes a partir de los restos hallados», apunta sobre su investigación. En el próximo mes de diciembre se editará la edición del proyecto Baecula y el congreso internacional donde se presentará.

Mientras tanto, a nivel europeo ya se ha asentado esta propuesta, aunque haya algunas voces que se salgan de la corriente común. «El Consejo de Europa ha aceptado el lugar de la batalla de Baecula en el cerro de las Albahacas, y lo reconoce como una parada oficial en el Camino de Aníbal. El debate a nivel europeo y mundial está cerrado desde 2011», concluye el profesor. Pero, ¿cómo es el proceso de aceptación científica? ¿Cómo se cambian tantos años de historia? ¿Qué proceso conlleva a la consolidación de este tipo de estudios?
Para el profesor Palao, «una de las cosas buenas del debate científico sobre el mundo antiguo es que pocas veces se puede a llegar a zanjar un tema de forma definitiva». En su opinión, «que dicho enfrentamiento sea la batalla de Baecula que narran las fuentes romanas no se puede confirmar al cien por cien, pero a tenor de los datos que presentan las fuentes, el material documentado que alude a la presencia en el lugar de tropas cartaginesas, indígenas y romanas, y la propia situación geográfica, parece muy probable que pueda tratarse de ese episodio tan decisivo de la segunda Guerra Púnica».
m. miró
Por otra parte, también juegan un papel decisivo tanto las ayudas públicas como los medios de comunicación. «La perversión del propio sistema investigador español y las exigencias de una parte de la sociedad hacen que una de las formas de obtener los recursos necesarios para llevar a cabo las investigaciones sea mediante la contrapartida de los beneficios económicos o la riqueza material que puedan suponer», subraya Palao en relación a la importancia de estar presente en los medios.
Sobre esta cuestión, destaca Ruiz: «Hoy en día la investigación no se concibe como un espacio cerrado donde presentar resultados. Una parte importante son los congresos y evaluaciones, y otra esencial también es la difusión de los resultados y la transferencia al público. Este en concreto, es un tema de investigación reconocido e interesante gracias al apoyo de los medios».

Otros puntos de vista

A pesar de la novedad que supuso el hallazgo para la comunidad científica, parece que es un tema bastante asentado. Algunos autores que se sitúan en la línea de Ruiz argumentan que el resto de atribuciones «tradicionales» de la batalla a Bailén se asienta sobre su «parecido toponímico», es decir, su similitud fonética, aunque esto no sea así. Los grandes expertos que desde el siglo XIX han estudiado la topografía de Bailén y el lugar de la batalla no se han basado en tal parecido. Por ejemplo, para Lanzeby, que escribe en 1998 sobre las técnicas guerreras de Aníbal, la causa principal de situar Baecula en Bailén es la estratégica, y lo hace después de estudiar el terreno y compararlo también con los grandes clásicos.
 
Alicia Canto, profesora del departamento de Prehistoria y Arqueología en la Universidad Autónoma de Madrid, publicó en 2011, a raíz de las afirmaciones de Ruiz, un artículo titulado " La batalla de Baecula no pudo ser en Santo Tomé". Bajo ese epígrafe, que no deja lugar a dudas, aporta los argumentos que se encuentra estudiando y ampliando. Entre ellos, la cercanía a Cástulo (actual Linares, frente a los 60 km. que separan a Santo Tomé de dicha ciudad), a unas minas de plata, ser un lugar con buenas comunicaciones, estar al Oeste de Cástulo y contar con un hallazgo epigráfico expresivo del nombre antiguo.
 
«El profesor Ruiz es ante todo un prehistoriador, militante de la arqueología de campo. En estos casos suelen conocer menos las fuentes históricas y dar una importancia a lo mejor excesiva a los materiales mismos. En cambio, las fuentes literarias y epígrafas aportan otros puntos de vista que son importantes si se quiere estudiar la Antigüedad como un todo, y no sólo los materiales», señala la profesora en relación a los métodos –al parecer– «enfrentados» que proponen ambos. A pesar de ello, reconoce la necesidad de «ser complementarios, de no entrar en contradicción entre ellos. Porque, cuando lo hacen, como pasa en el caso de Baecula, es que uno de los dos métodos está fallando en algo», apunta.

«El estudio de los objetos es importante, pero la mayor parte de las veces carecen de cronología interna, dependen del contexto y de otros factores», señala Canto, que en su opinión, «está mal que se dé “por zanjado” un asunto que, en realidad, está muy lejos de ello». Lo que le recrimina al estudio de Ruiz es «la carencia absoluta de minas de plata en los alrededores, la topografía real, la gran dificultad de las comunicaciones con Cástulo debido al sitio “arrinconado” donde se sitúa Santo Tomé, su lejanía a dicha ciudad o la inexpresividad cronológica e identificativa de los materiales que han hallado», y señala todo esto tomando en cuenta a las fuentes literarias, que van en contra de que Baecula pueda haber estado en Santo Tomé. «Su principal problema es también que no cuentan con lo que siempre se debe cumplir cuando se propone un nombre antiguo para una ciudad moderna: que haya al menos una inscripción antigua que lo confirme. Es una regla invariable de la Geografía Histórica que rige desde siempre, aunque a él no parezca preocuparle. Y de Santo Tomé conocemos una treintena de isncripciones romanas, pero ninguna menciona la ciudad».

La profesora, por otra parte, concluye: «Baecula no tiene que estar necesariamente en Bailén, pero sí en su territorio (de eso estoy segura). El “parecido toponímico” es una simplificación y casi la principal en el caso del equipo del CAAI para descartar Bailén (junto a la inexistencia en esa zona, según ellos, de materiales propios de la segunda Guerra Púnica, lo que puedo decir directamente que no es verdad). Además, es más probable que “Bailén” derive de algo más parecido a un “Bailo” que a un “Baecula” o “Baikor”».

Dejando de un lado el ámbito académico, estas últimas semanas saltaba en distintos medios una noticia curiosa: la protesta ciudadana frente a una propuesta universitaria. Aunque en cierta medida también fuera una demanda a la clase política y en concreto a la Diputación de Jaén.
 
Para la asociación que preside Juan Soriano, presidente del IEB, la teoría de Ruiz no es válida «porque se basa en la negación de que en Bailén y en su entorno existen restos arqueológicos de época íbera cosa totalmente falsa. Parte, en su estudio, de esa negación, una premisa errónea y, por consecuencia, el resultado del estudio es nulo». Soriano, que fue cronista oficial de Bailén, defiende, en cambio que «en el entorno de Bailén se han encontrado hasta en 23 lugares distintos restos que avalan la existencia de una batalla. El problema es que ninguna de esas zonas arqueológicas se ha investigado nunca». «Si no se conoce el lugar donde buscar los restos es normal no encontrar nada. El profesor Ruiz tendría que habernos preguntado a quienes conocemos el terreno dónde podría hallar los restos».

Sin embargo, Soriano reconoce la imposibilidad de «adjudicar» la batalla en ningún territorio, ya no solo en Bailén o en Santo Tomé: «Mientras que no exista ningún resto epigráfico, piedra escrita que diga que “este es el lugar de Baecula”, no puede poner el nombre de la batalla donde le apetezca. Al igual que tampoco se puede decir lo mismo de situarlo en Bailén».
Por otra parte, destaca también la mediatización de la que hablaba Ruiz, poniéndola en relación con el plano turístico: «Es un estudio muy mediatizado, la primera noticia ya se vincula con la promoción turística de la zona [la apuesta turística de la Diputación por la provincia de Jaén: la ruta de los castillos y las batallas]». Entre los planes del Instituto, a corto plazo está reunirse con el presidente de la Diputación, Francisco Reyes. A él pretenden presentarle un memorándum para que tenga conocimiento de sus dudas respecto a lo que se ha presentado hasta ahora y que es necesario estudiarlo más en profundidad para que aporte los medios necesarios para llevar a cabo una prospección en Bailén. Pero por si acaso ya preparan un plan B con la intención de buscar medios propios que permitan financiar el proyecto. Sin embargo, la Diputación «ya se ha implicado demasiado en el asunto», señala Soriano, promoviendo el "Camino de Aníbal" bajo un proyecto europeo, con parada en Santo Tomé.

Pocas veces una investigación académica es capaz de implicar a tanta gente tras ella, de que se interesen y organicen por algo «científico», ya no solo a nivel local. Lo bueno, tal y como apuntaba el profesor Palao, es que el proceso nunca se puede dar por cerrado, a pesar de que unos y otros (también los políticos) lo pretendan. Lo malo es que sea demasiado tarde para cuando lleguen las respuestas, pues la ciencia y la investigación necesitan tiempo para asentarse. Por ello, precipitarse puede salir muy caro cuando entran otro tipo de intereses a formar parte del tablero estratégico de esta otra batalla que hoy libran en terreno jienense un grupo de ciudadanos que no se conforma con lo que le cuentan. Que están seguros de que en su terreno hay restos íberos, porque los llevan encontrando toda su vida. Podrán estar equivocados o no, pero lo que sí es cierto es que seguirán luchando, ahora, más de dos mil años después.

17 de julio de 2014

Algunas claves conflicto Judio-Palestino





De nuevo los hostigamientos recíprocos entre el ejercito israelí y las facciones más radicales de Hamas han dado lugar a acciones bélicas con alto coste en vidas humanas. Es la repetición cíclica de un conflicto que viene de antaño y al cual nadie parece ser encuentra una solución.

Se suele indicar como "fecha fatídica" 1947, cuando tras la II GM y el genocidio judío, la Asamblea de las Naciones Unidas, mediante su resolución 181 aprueba la partición del territorio palestino en dos estados, uno hebreo y otro árabe. Se obvia, por tanto, que ya a finales del S XIX se estableció en Palestina un asentamiento judio, incluso a principios del S XX Gran Bretaña propugnaba la creación de un estado hebreo en la misma zona mediante la "declaración Balfour", declaración que, por supuesto, fue condenada por los representantes del 1º Congreso Nacional Palestino celebrado en Jerusalén en 1919. ( A este respeto hay que saber que en la I GM Francia e Inglaterra se reparten el territorio de Oriente Medio, Inglaterra queda encargada de Palestina y promete una futura independencia de la zona siempre que el pueblo árabe le apoye en el conflicto armado ).

Curioso dato que muchos desconocen es que en 1886 el líder del movimiento sionista, Théodor Herzl, insiste en la creación de un estado soberano judío, dando tres emplazamientos para el mismo, Palestina, Argentina y Uganda. ( no sabemos que hubiese sido de la moderna historia mundial de haber elegido cualquiera de los otros dos emplazamientos propugnados )
Posteriormente los hechos son de sobra conocidos, estalla la II GM, el régimen nazi alemán aplica la llamada " solución final" por la que se intenta borrar de la faz del planeta al pueblo judío. En estos años muchos judíos son los que huyen de sus países y se asientan en el territorio palestino, triplicando la población hebrea en la zona.

Así pues, en 1947 N.U. aprueba la partición de Palestina y en 1948, el 14 de mayo, se proclama el Estado de Israel.

A partir de entonces se suceden conflictos armados entre los nuevos moradores de la zona y sus países limítrofes.

- Mayo 1948, primera guerra Árabe-Israelí, duró un año, intervienen los ejercitos de Egipto, Irak, Líbano, Siria y Jordania. Israel hace valer su fuerza y consolida su poder en la zona, 600.000 palestinos huyen de las zonas en conflicto.

- 1956 Egipto nacionaliza el Canal de Suez, una alianza Francia-Inglaterra-Israel ataca la zona y se hace cargo del canal, posteriormente retiran las tropas por la presión internacional.

- 1967 la llamada guerra de los 6 días,  Egipto, Siria y Jordania se unen para evitar que mercantes israelíes puedan navegar por el Mar Rojo, Israel ataca y ocupa varios territorios, Península del Sinai ( Egipto ); Altos del Golán ( Siria ) y Gaza y Cisjordania ( Palestina ).

- 1973, Guerra del Yom Kipur, Egipto-Siria atacan territorio israelí en la jornada festiva del pueblo hebreo, cogiendo desprevenido al ejercito israelí, Siria recupera parte del Golán y Egipto logra traspasar la linea del canal  Suez.

A partir de aquí se suceden acciones militares o terroristas, por uno y otro bando, invasión del líbano, intifadas; se firman acuerdos de paz como Camp David, Oslo.. se producen magnicidios como como el Sadat; varios países árabes, caso de Jordania o Egipto firman acuerdos de paz con Israel... el catálogo es amplísimo.

Hasta aquí un breve resumen de los antecedentes del conflicto, datos frios y objetivos con poca posibilidad de ser rebatidos, las cosas sucedieron así.

A pesar de ello en todo este conflicto subyace una pregunta que creo todos se hacen ¿ fue adecuada la decisión de N.U. de autorizar la creación del Estado Hebreo en una zona convulsa sin preveer las consecuencias que ello podría acarrear en un futuro ?, da la impresión de que la Asamblea se quiso quitar una patata caliente  y no queriendo contrariar al pueblo judío, que acababa de sufrir en sus carnes el terror del nazismo, decidió dar carta de naturaleza a algo que ya existía, la zona estaba altamente poblada por judíos llegados de todo el mundo y desplazarlos o echarlos del lugar era casi imposible.

En el otro lado de la balanza, también la ONU, en 1974 reconoce a la OLP ( organización para la Liberación de Palestina ) como representante legal del pueblo palestino, medida también discutible al otorgar representación a un grupo que meses antes era considerado como un grupo terrorista, al igual que su líder Yaset Arafat.

La solución al conflicto es difícil, factores geográficos, religiosos y económicos determinan que la paz sea casi una quimera en Oriente Medio, pero si sería recomendable recordar algunas circunstancias que se dan en esa zona.

1º.- El Estado Hebreo es capaz en pocos años de dotar a una zona deshabitada de todas las ventajas que pudiese tener cualquier occidental, carreteras, escuelas, viviendas.. el nivel de progreso de Israel es superior a cualquier país limítrofe. Esto se consigue con grandes cantidades de dinero, no cabe duda, pero también teniendo claro los objetivos de supervivencia de la población.

2º.- Los territorios palestinos están regidos por grupos semi-terroristas, Hamas, OLP, Al-Fatat son, sin genero de dudas, extremistas religiosos cuyo único afán es la aniquilación del Estado de Israel a cualquier precio.

Estos territorios han recibido por parte de organismos y países fondos de modo continuado durante muchos años, es más, Gaza y Cisjordania son las zonas del mundo donde más dinero se ha invertido en los últimos 25 años, pero esos fondos no se han materializado en insfraestructuras como si hizo Israel, esos fondos se ha utilizado para compra de armamento, adoctrinamiento y para engrosar los bolsillos de los dirigentes políticos ( recordemos que Arafat muere con una fortuna 400 millones ).

El no dotar de insfraestructuras estos territorios hace que la esperanza vital de sus habitantes sea limitada, no hay empleo, no hay formación... excelente caldo de cultivo para seguir manteniendo una presión sobre la población civil a la que se adoctrina en el odio al hebreo.

3ª.- Varios países, antes Siria, Egipto, Jordania.. ahora países más al este como Arabia Saudí y sobre todo Irak financian a los grupos terroristas que sirven de ariete contra israel, le proporcionan medios económicos y militares.

4ª.- Países de Occidente, algunos de Europa, USA... proporcionan cobijo diplomático a las acciones bélicas de Israel, muchos israelíes depositan fondos en empresas y bolsas de paises occidentales maniatando de esta forma la capacidad de protesta de estos paises.

5º.- la diferencia en el número de víctimas de uno y otro bando se basa en dos aspectos, uno es la diferencia de intensidad de los ataques de uno y otro y un segundo factor, también importante, la diferencia de densidad poblacional en la zona, la densidad de los territorios palestinos es muy alta respecto a la de las zonas fronterizas de Israel.

Por todo ello, entre otras cosas, es permisible solicitar, no solo solicitar, sino exigir a Israel el cese de sus actividades bélicas contra población civil, exigirle que responda a ataques indiscriminados contra su territorio con fuerza equivalente a la usada por sus enemigos. Pero también es preciso exigirle a las autoridades palestinas que cesen en su empeño de militarizar la zona, que cesen en su empeño de seguir victimizando a su pueblo, que apliquen políticas de desarrollo integral en la zona, que la doten de infraestructuras que puedan hacer que su pueblo salga de la espiral de violencia que vive.

En este conflicto no hay, llegados a hoy, buenos o malos, defender a ultranza una u otra postura solo es admisible desde la intolerancia o desde el desconocimiento de la historia, Hamas e Israel están obligados a entenderse, y apoyar a cualquiera de los dos es darle alas para que siga imperando el terror en la zona.

El Gobierno y ejercitos israelíes no son ángeles, actúan en defensa propia pero de forma exagerada y perversa, mientras tanto Hamas sigue hundiendo a su pueblo en la miseria y llenando los bolsillos de sus dirigentes, ambos necesitan que occidente se plante y no siga permitiendo, por acción u omisión, esta barbarie.

20 de junio de 2014

LEY ORGANICA DE ABDICACION JUAN CARLOS I



Discurso Felipe VI tras su juramento de la Costitución   DISCURSO JURAMENTO FELIPE VI


Fotos abdicación Juan Carlos I  y juramento Felipe VI  FOTOS ABDICACION Y JURAMENTO


LEY ORGÁNICA POR LA QUE SE HACE EFECTIVA LA ABDICACIÓN DE SU MAJESTAD EL REY DON JUAN CARLOS I DE BORBÓN 

( INCLUYE MENSAJE DE JUAN CARLOS I ABDICANDO LA CORONA )

Preámbulo
   El 2 de junio de 2014, Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I comunicó al Sr. Presidente del Gobierno su voluntad de abdicar mediante entrega de un escrito, firmado en su presencia, con el siguiente tenor literal:
   «En mi proclamación como Rey, hace ya cerca de cuatro décadas, asumí el firme compromiso de servir a los intereses generales de España, con el afán de que llegaran a ser los ciudadanos los protagonistas de su propio destino y nuestra Nación una democracia moderna, plenamente integrada en Europa.


   Me propuse encabezar entonces la ilusionante tarea nacional que permitió a los ciudadanos elegir a sus legítimos representantes y llevar a cabo esa gran y positiva transformación de España que tanto necesitábamos.


   Hoy, cuando vuelvo atrás la mirada, no puedo sino sentir orgullo y gratitud hacia el pueblo español.


   Orgullo, por lo mucho y bueno que entre todos hemos conseguido en estos años.


   Y gratitud, por el apoyo que me han dado los españoles para hacer de mi reinado, iniciado en plena juventud y en momentos de grandes incertidumbres y dificultades, un largo período de paz, libertad, estabilidad y progreso.


   Fiel al anhelo político de mi padre, el Conde de Barcelona, de quien heredé el legado histórico de la monarquía española, he querido ser Rey de todos los españoles. Me he sentido identificado y comprometido con sus aspiraciones, he gozado con sus éxitos y he sufrido cuando el dolor o la frustración les han embargado.


   La larga y profunda crisis económica que padecemos ha dejado serias cicatrices en el tejido social pero también nos está señalando un camino de futuro de grandes esperanzas.


   Estos difíciles años nos han permitido hacer un balance autocrítico de nuestros errores y de nuestras limitaciones como sociedad.


   Y, como contrapeso, también han reavivado la conciencia orgullosa de lo que hemos sabido y sabemos hacer y de lo que hemos sido y somos: una gran nación.


   Todo ello ha despertado en nosotros un impulso de renovación, de superación, de corregir errores y abrir camino a un futuro decididamente mejor.


   En la forja de ese futuro, una nueva generación reclama con justa causa el papel protagonista, el mismo que correspondió en una coyuntura crucial de nuestra historia a la generación a la que yo pertenezco.


   Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana.


   Mi única ambición ha sido y seguirá siendo siempre contribuir a lograr el bienestar y el progreso en libertad de todos los españoles.


   Quiero lo mejor para España, a la que he dedicado mi vida entera y a cuyo servicio he puesto todas mis capacidades, mi ilusión y mi trabajo.


   Mi hijo, Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad, que es seña de identidad de la institución monárquica.


   Cuando el pasado enero cumplí setenta y seis años consideré llegado el momento de preparar en unos meses el relevo para dejar paso a quien se encuentra en inmejorables condiciones de asegurar esa estabilidad.


   El Príncipe de Asturias tiene la madurez, la preparación y el sentido de la responsabilidad necesarios para asumir con plenas garantías la Jefatura del Estado y abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación. Contará para ello, estoy seguro, con el apoyo que siempre tendrá de la Princesa Letizia.

Por todo ello, guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles y una vez recuperado tanto físicamente como en mi actividad institucional, he decidido poner fin a mi reinado y abdicar la Corona de España, deponiendo en manos del Gobierno y de las Cortes Generales mi magistratura y autoridad para que provean a la efectividad de la sucesión en la Corona conforme a las previsiones constitucionales.


   Deseo expresar mi gratitud al pueblo español, a todas las personas que han encarnado los poderes y las instituciones del Estado durante mi reinado y a cuantos me han ayudado con generosidad y lealtad a cumplir mis funciones.


   Y mi gratitud a la Reina, cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca.


   Guardo y guardaré siempre a España en lo más hondo de mi corazón
   Su Majestad el Rey lo puso en conocimiento de los Presidentes del Congreso de los Diputados y del Senado y el Presidente del Gobierno dio traslado del escrito al Consejo de Ministros.
   El artículo 57.5 de la Constitución Española dispone que «las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverán por una ley orgánica». Este precepto sigue los precedentes históricos del constitucionalismo español, que en los textos fundamentales de 1845, 1869 y 1876 y, con variaciones, en otros precedentes, ya reservaban al poder legislativo la solución de las cuestiones a que diera lugar la sucesión así como la autorización de la abdicación, incluso mediante una ley especial para cada caso. Si bien la Constitución en vigor no utiliza este último término, los citados antecedentes y el mandato del artículo 57 de que el acto regio sea resuelto por una ley orgánica hacen que sea éste el instrumento legal idóneo para regular la efectividad de la decisión.
   La entrada en vigor de la presente ley orgánica determinará, en consecuencia, que la abdicación despliegue sus efectos y que se produzca la sucesión en la Corona de España de forma automática, siguiendo el orden previsto en la Constitución.
Artículo único. Abdicación de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón.
  1.    Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I de Borbón abdica la Corona de España.
  2.   La abdicación será efectiva en el momento de entrada en vigor de la presente ley orgánica.
Disposición final única. Entrada en vigor.
   La presente ley orgánica entrará en vigor en el momento de su publicación en el «Boletín Oficial del Estado».



Discurso Felipe VI tras su Juramento






Ley Orgánica de abdicación de Juan Carlos I  LEY O. ABDICACION

Abdicación y Jura, fotos y texto legal  FOTOS ABDICACION Y JURA



Comparezco hoy ante Las Cortes Generales para pronunciar el juramento previsto en nuestra Constitución y ser proclamado Rey de España. Cumplido ese deber constitucional, quiero expresar el reconocimiento y el respeto de la Corona a estas Cámaras, depositarias de la soberanía nacional. Y permítanme que me dirija a sus señorías y desde aquí, en un día como hoy, al conjunto de los españoles.


Inicio mi reinado con una profunda emoción por el honor que supone asumir la Corona, consciente de la responsabilidad que comporta y con la mayor esperanza en el futuro de España.




Una nación forjada a lo largo de siglos de Historia por el trabajo compartido de millones de personas de todos los lugares de nuestro territorio y sin cuya participación no puede entenderse el curso de la Humanidad.


Una gran nación, Señorías, en la que creo, a la que quiero y a la que admiro; y a cuyo destino me he sentido unido toda mi vida, como Príncipe Heredero y -hoy ya- como Rey de España.

Ante sus Señorías y ante todos los españoles -también con una gran emoción- quiero rendir un homenaje de gratitud y respeto hacia mi padre, el Rey Juan Carlos I. Un reinado excepcional pasa hoy a formar parte de nuestra historia con un legado político extraordinario. Hace casi 40 años, desde esta tribuna, mi padre manifestó que quería ser Rey de todos los españoles. Y lo ha sido. Apeló a los valores defendidos por mi abuelo el Conde Barcelona y nos convocó a un gran proyecto de concordia nacional que ha dado lugar a los mejores años de nuestra historia contemporánea.


En la persona del Rey Juan Carlos rendimos hoy el agradecimiento que merece una generación de ciudadanos que abrió camino a la democracia, al entendimiento entre los españoles y a su convivencia en libertad. Esa generación, bajo su liderazgo y con el impulso protagonista del pueblo español, construyó los cimientos de un edificio político que logró superar diferencias que parecían insalvables, conseguir la reconciliación de los españoles, reconocer a España en su pluralidad y recuperar para nuestra Nación su lugar en el mundo.




Y me permitirán también, Señorías, que agradezca a mi madre, la Reina Sofía, toda una vida de trabajo impecable al servicio de los españoles. Su dedicación y lealtad al Rey Juan Carlos, su dignidad y sentido de la responsabilidad, son un ejemplo que merece un emocionado tributo de gratitud que hoy -como hijo y como Rey- quiero dedicarle. Juntos, los Reyes Juan Carlos y Sofía, desde hace más de 50 años, se han entregado a España. Espero que podamos seguir contando muchos años con su apoyo, su experiencia y su cariño.


A lo largo de mi vida como Príncipe de Asturias, de Girona y de Viana, mi fidelidad a la Constitución ha sido permanente, como irrenunciable ha sido -y es- mi compromiso con los valores en los que descansa nuestra convivencia democrática. Así fui educado desde niño en mi familia, al igual que por mis maestros y profesores. A todos ellos les debo mucho y se lo agradezco ahora y siempre. Y en esos mismos valores de libertad, de responsabilidad, de solidaridad y de tolerancia, la Reina y yo educamos a nuestras hijas, la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía.


Señoras y Señores Diputados y Senadores,


Hoy puedo afirmar ante estas Cámaras -y lo celebro- que comienza el reinado de un Rey constitucional.


Un Rey que accede a la primera magistratura del Estado de acuerdo con una Constitución que fue refrendada por los españoles y que es nuestra norma suprema desde hace ya más de 35 años.


Un Rey que debe atenerse al ejercicio de las funciones que constitucionalmente le han sido encomendadas y, por ello, ser símbolo de la unidad y permanencia del Estado, asumir su más alta representación y arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones.


Un Rey, en fin, que ha de respetar también el principio de separación de poderes y, por tanto, cumplir las leyes aprobadas por las Cortes Generales, colaborar con el Gobierno de la Nación -a quien corresponde la dirección de la política nacional- y respetar en todo momento la independencia del Poder Judicial.




No tengan dudas, Señorías, de que sabré hacer honor al juramento que acabo de pronunciar; y de que, en el desempeño de mis responsabilidades, encontrarán en mí a un Jefe del Estado leal y dispuesto a escuchar, a comprender, a advertir y a aconsejar; y también a defender siempre los intereses generales.


Y permítanme añadir, que a la celebración de este acto de tanta trascendencia histórica, pero también de normalidad constitucional, se une mi convicción personal de que la Monarquía Parlamentaria puede y debe seguir prestando un servicio fundamental a España.




La independencia de la Corona, su neutralidad política y su vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas, le permiten contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político, facilitar el equilibrio con los demás órganos constitucionales y territoriales, favorecer el ordenado funcionamiento del Estado y ser cauce para la cohesión entre los españoles. Todos ellos, valores políticos esenciales para la convivencia, para la organización y desarrollo de nuestra vida colectiva.


Pero las exigencias de la Corona no se agotan en el cumplimiento de sus funciones constitucionales. He sido consciente, desde siempre, de que la Monarquía Parlamentaria debe estar abierta y comprometida con la sociedad a la que sirve; ha de ser una fiel y leal intérprete de las aspiraciones y esperanzas de los ciudadanos, y debe compartir -y sentir como propios- sus éxitos y sus fracasos.


La Corona debe buscar la cercanía con los ciudadanos, saber ganarse continuamente su aprecio, su respeto y su confianza; y para ello, velar por la dignidad de la institución, preservar su prestigio y observar una conducta íntegra, honesta y transparente, como corresponde a su función institucional y a su responsabilidad social. Porque, sólo de esa manera, se hará acreedora de la autoridad moral necesaria para el ejercicio de sus funciones. Hoy, más que nunca, los ciudadanos demandan con toda razón que los principios morales y éticos inspiren -y la ejemplaridad presida- nuestra vida pública. Y el Rey, a la cabeza del Estado, tiene que ser no sólo un referente sino también un servidor de esa justa y legítima exigencia de los ciudadanos.


Éstas son, Señorías, mis convicciones sobre la Corona que, desde hoy, encarno: una Monarquía renovada para un tiempo nuevo. Y afronto mi tarea con energía, con ilusión y con el espíritu abierto y renovador que inspira a los hombres y mujeres de mi generación.


Señoras y Señores Diputados y Senadores,


Hoy es un día en el que, si tuviéramos que mirar hacia el pasado, me gustaría que lo hiciéramos sin nostalgia, pero con un gran respeto hacia nuestra historia; con espíritu de superación de lo que nos ha separado o dividido; para así recordar y celebrar todo lo que nos une y nos da fuerza y solidez hacia el futuro.



En esa mirada deben estar siempre presentes, con un inmenso respeto también, todos aquellos que, víctimas de la violencia terrorista, perdieron su vida o sufrieron por defender nuestra libertad. Su recuerdo permanecerá en nuestra memoria y en nuestro corazón. Y la victoria del Estado de Derecho, junto a nuestro mayor afecto, será el mejor reconocimiento a la dignidad que merecen.


Y mirando a nuestra situación actual, Señorías, quiero también transmitir mi cercanía y solidaridad a todos aquellos ciudadanos a los que el rigor de la crisis económica ha golpeado duramente hasta verse heridos en su dignidad como personas. Tenemos con ellos el deber moral de trabajar para revertir esta situación y el deber ciudadano de ofrecer protección a las personas y a las familias más vulnerables. Y tenemos también la obligación de transmitir un mensaje de esperanza -especialmente a los más jóvenes- de que la solución de sus problemas y en particular la obtención de un empleo, sea una prioridad para la sociedad y para el Estado. Sé que todas sus Señorías comparten estas preocupaciones y estos objetivos.


Pero sobre todo, Señorías, hoy es un día en el que me gustaría que miráramos hacia adelante, hacia el futuro; hacia la España renovada que debemos seguir construyendo todos juntos al comenzar este nuevo reinado.



A lo largo de estos últimos años -y no sin dificultades- hemos convivido en democracia, superando finalmente tiempos de tragedia, de silencio y oscuridad. Preservar los principios e ideales en los que se ha basado esa convivencia y a los que me he referido antes, no sólo es un acto de justicia con las generaciones que nos han precedido, sino una fuente de inspiración y ejemplo en todo momento para nuestra vida pública. Y garantizar la convivencia en paz y en libertad de los españoles es y será siempre una responsabilidad ineludible de todos los poderes públicos.




Los hombres y mujeres de mi generación somos herederos de ese gran éxito colectivo admirado por todo el mundo y del que nos sentimos tan orgullosos. A nosotros nos corresponde saber transmitirlo a las generaciones más jóvenes.


Pero también es un deber que tenemos con ellas -y con nosotros mismos-, mejorar ese valioso legado, y acrecentar el patrimonio colectivo de libertades y derechos que tanto nos ha costado conseguir. Porque todo tiempo político tiene sus propios retos; porque toda obra política -como toda obra humana- es siempre una tarea inacabada.


Los españoles y especialmente los hombres y mujeres de mi generación, Señorías, aspiramos a revitalizar nuestras instituciones, a reafirmar, en nuestras acciones, la primacía de los intereses generales y a fortalecer nuestra cultura democrática.



"Don Juan Carlos construyó los cimientos de un edificio político que logró la reconciliación de los españoles"


Aspiramos a una España en la que se puedan alcanzar acuerdos entre las fuerzas políticas sobre las materias y en los momentos en que así lo aconseje el interés general.


Queremos que los ciudadanos y sus preocupaciones sean el eje de la acción política, pues son ellos quienes con su esfuerzo, trabajo y sacrificio engrandecen nuestro Estado y dan sentido a las instituciones que lo integran.


Deseamos una España en la que los ciudadanos recuperen y mantengan la confianza en sus instituciones y una sociedad basada en el civismo y en la tolerancia, en la honestidad y en el rigor, siempre con una mentalidad abierta y constructiva y con un espíritu solidario.


Y deseamos, en fin, una España en la que no se rompan nunca los puentes del entendimiento, que es uno de los principios inspiradores de nuestro espíritu constitucional.


En ese marco de esperanza quiero reafirmar, como Rey, mi fe en la unidad de España, de la que la Corona es símbolo. Unidad que no es uniformidad, Señorías, desde que en 1978 la Constitución reconoció nuestra diversidad como una característica que define nuestra propia identidad, al proclamar su voluntad de proteger a todos los pueblos de España, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones. Una diversidad que nace de nuestra historia, nos engrandece y nos debe fortalecer.




En España han convivido históricamente tradiciones y culturas diversas con las que de continuo se han enriquecido todos sus pueblos. Y esa suma, esa interrelación entre culturas y tradiciones tiene su mejor expresión en el concierto de las lenguas. Junto al castellano, lengua oficial del Estado, las otras lenguas de España forman un patrimonio común que, tal y como establece la Constitución, debe ser objeto de especial respeto y protección; pues las lenguas constituyen las vías naturales de acceso al conocimiento de los pueblos y son a la vez los puentes para el diálogo de todos los españoles. Así lo han considerado y reclamado escritores tan señeros como Antonio Machado, Espriu, Aresti o Castelao.


En esa España, unida y diversa, basada en la igualdad de los españoles, en la solidaridad entre sus pueblos y en el respeto a la ley, cabemos todos; caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben las distintas formas de sentirse español. Porque los sentimientos, más aún en los tiempos de la construcción europea, no deben nunca enfrentar, dividir o excluir, sino comprender y respetar, convivir y compartir.


Y esa convivencia, la debemos revitalizar cada día, con el ejercicio individual y colectivo del respeto mutuo y el aprecio por los logros recíprocos. Debemos hacerlo con el afecto sincero, con la amistad y los vínculos de hermandad y fraternidad que son indispensables para alimentar las ilusiones colectivas.



Trabajemos todos juntos, Señorías, cada uno con su propia personalidad y enriqueciendo la colectiva; hagámoslo con lealtad, en torno a los nuevos objetivos comunes que nos plantea el siglo XXI. Porque una nación no es sólo su historia, es también un proyecto integrador, sentido y compartido por todos, que mire hacia el futuro.


Un nuevo siglo, Señorías, que ha nacido bajo el signo del cambio y la transformación y que nos sitúa en una realidad bien distinta de la del siglo XX.


Todos somos conscientes de que estamos asistiendo a profundas transformaciones en nuestras vidas que nos alejan de la forma tradicional de ver el mundo y de situarnos en él. Y que, al tiempo que dan lugar a inquietud, incertidumbre o temor en los ciudadanos, abren también nuevas oportunidades de progreso.


Afrontar todos estos retos y dar respuestas a los nuevos desafíos que afectan a nuestra convivencia, requiere el concurso de todos: de los poderes públicos, a los que corresponde liderar y definir nuestros grandes objetivos nacionales; pero también de los ciudadanos, de su impulso, su convicción y su participación activa. Es una tarea que demanda un profundo cambio de muchas mentalidades y actitudes y, por supuesto, gran determinación y valentía, visión y responsabilidad.


Nuestra Historia nos enseña que los grandes avances de España se han producido cuando hemos evolucionado y nos hemos adaptado a la realidad de cada tiempo; cuando hemos renunciado al conformismo o a la resignación y hemos sido capaces de levantar la vista y mirar más allá -y por encima- de nosotros mismos; cuando hemos sido capaces de compartir una visión renovada de nuestros intereses y objetivos comunes.




El bienestar de nuestros ciudadanos -hombres y mujeres-, Señorías, nos exige situar a España en el siglo XXI, en el nuevo mundo que emerge aceleradamente; en el siglo del conocimiento, la cultura y la educación.


Tenemos ante nosotros el gran desafío de impulsar las nuevas tecnologías, la ciencia y la investigación, que son hoy las verdaderas energías creadoras de riqueza; el desafío de promover y fomentar la innovación, la capacidad creativa y la iniciativa emprendedora como actitudes necesarias para el desarrollo y el crecimiento. Todo ello es, a mi juicio, imprescindible para asegurar el progreso y la modernización de España y nos ayudará, sin duda, a ganar la batalla por la creación de empleo, que constituye hoy la principal preocupación de los españoles.


El siglo XXI, el siglo también del medio ambiente, deberá ser aquel en el que los valores humanísticos y éticos que necesitamos recuperar y mantener, contribuyan a eliminar las discriminaciones, afiancen el papel de la mujer y promuevan aún más la paz y la cooperación internacional.


Señorías, me gustaría referirme ahora a ese ámbito de las relaciones internacionales, en el que España ocupa una posición privilegiada por su lugar en la geografía y en la historia del mundo.


De la misma manera que Europa fue una aspiración de España en el pasado, hoy España es Europa y nuestro deber es ayudar a construir una Europa fuerte, unida y solidaria, que preserve la cohesión social, afirme su posición en el mundo y consolide su liderazgo en los valores democráticos que compartimos. Nos interesa, porque también nos fortalecerá hacia dentro. Europa no es un proyecto de política exterior, es uno de los principales proyectos para el Reino de España, para el Estado y para la sociedad.


Con los países iberoamericanos nos unen la historia y lazos muy intensos de afecto y hermandad. En las últimas décadas, también nos unen intereses económicos crecientes y visiones cada vez más cercanas sobre lo global. Pero, sobre todo, nos une nuestra lengua y nuestra cultura compartidas. Un activo de un inmenso valor que debemos potenciar con determinación y generosidad.



Y finalmente, nuestros vínculos antiguos de cultura y de sensibilidad próximos con el Mediterráneo, Oriente Medio y los países árabes, nos ofrecen una capacidad de interlocución privilegiada, basada en el respeto y la voluntad de cooperar en tantos ámbitos de interés mutuo e internacional, en una zona de tanta relevancia estratégica, política y económica.


En un mundo cada vez más globalizado, en el que están emergiendo nuevos actores relevantes, junto a nuevos riesgos y retos, sólo cabe asumir una presencia cada vez más potente y activa en la defensa de los derechos de nuestros ciudadanos y en la promoción de nuestros intereses, con la voluntad de participar e influir más en los grandes asuntos de la agenda global y sobre todo en el marco de las NN.UU.


Señoras y Señores Diputados y Senadores,


Con mis palabras de hoy, he querido cumplir con el deber que siento de transmitir a sus señorías y al pueblo español, sincera y honestamente, mis sentimientos, convicciones y compromisos sobre la España con la que me identifico, la que quiero y a la que aspiro; y también sobre la Monarquía Parlamentaria en la que creo: como dije antes y quiero repetir ahora, una monarquía renovada para un tiempo nuevo.


Y al terminar mi mensaje quiero agradecer a los españoles el apoyo y el cariño que en tantas ocasiones he recibido. Mi esperanza en nuestro futuro se basa en mi fe en la sociedad española; una sociedad madura y vital, responsable y solidaria, que está demostrando una gran entereza y un espíritu de superación que merecen el mayor reconocimiento.


Señorías, tenemos un gran País; Somos una gran Nación, creamos y confiemos en ella.

Decía Cervantes en boca de Don Quijote: "no es un hombre más que otro si no hace más que otro".


Yo me siento orgulloso de los españoles y nada me honraría más que, con mi trabajo y esfuerzo de cada día, los españoles pudieran sentirse orgullosos de su nuevo Rey.


Muchas gracias. Moltes gràcies. Eskerrik asko. Moitas grazas.

Abdicación y Juramento Reyes España 2014


ABDICACION JUAN CARLOS I Y JURAMENTO FELIPE VI




Ley Orgánica que hace efectiva la abdicación de Juan Carlos I  L.O. ABDICACION


Mensaje de Felipe VI tras jurar la Constitucion   DISCURSO FELIPE VI





FIRMA DE LA ABDICACION POR JUAN CARLOS I


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 JURAMENTO DE LA CONSTITUCION POR FELIPE VI

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 TRASLADO Y SALIDA DEL BALCON DEL PALACIO REAL
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